miércoles, 15 de diciembre de 2010

El Sombrero Rojo

En nuestra Fábrica de la Creatividad, ya hemos dedicado varios post a esta interesante técnica de Seis Sombreros para pensar creada por Edward de Bono. En esta ocasión os vamos a presentar las características de otro interesante sombrero.

El sombrero rojo representa lo emocional, la intuición, los sentimientos… El uso de este sombrero permite que el pensador diga libremente qué siente, “así me siento respecto a este asunto”. El sombrero rojo permite a quién lo lleva exponer una opinión o intuición sin tener que justificarla. Así, sin más. Cuando se usa el rojo, es mejor expresar la opinión como un sentimiento, como una “sensación de que…”. El pensador que lleve este sombrero nunca debería hacer el intento de justificar los sentimientos o de basarlos en la lógica.

El punto de vista tradicional sostiene que las emociones confunden el pensamiento. Se supone que para tomar una buena decisión debemos ser fríos y calculadores, mantener las distancias respecto a los elementos del problema y no dejarnos influir por las emociones. Sin embargo, toda decisión correcta debe contener un lado emocional. Las emociones dan relevancia a nuestro pensamiento y lo acomodan a nuestras necesidades y contexto en el que vivimos. Son parte necesaria también del funcionamiento de nuestro cerebro, y no una reliquia de nuestro pasado de supervivencia animal.

El objetivo del sombrero rojo es hacer visible y consciente nuestro lado emocional para conocer mejor su influencia en nuestra forma de pensar. Es decir, es como si nos preguntásemos ¿qué emociones están entrando en juego en esta decisión?

Además, las opiniones que se dan con el sombrero rojo reducen la cantidad de “agresiones”. Los puntos de vista que se presentan con este sombrero son menos personales que los que se expresan sin él, ya que se le reconoce dentro de un sistema formal o metodología de trabajo de esta técnica. Digamos que encauza adecuadamente los sentimientos y emociones. Ya no hace falta adivinar o interpretar los sentimientos de los demás, se les puede preguntar directamente “quiero que se ponga el sombrero rojo y me diga lo que piensa de mi propuesta”. Pero cuidado, tampoco llevemos el funcionamiento de este sombrero a extremos absurdos. Se debe utilizar cuando se solicita o se pide explícitamente la expresión de este sombrero.

En definitiva, el sombrero rojo es un método interesante ya que legitima las emociones los sentimientos como una parte importante del pensamiento.

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