
El primer paso para construir nuestro banco de ideas es adoptar la costumbre de recoger y almacenar cosas que nos resulten interesantes como anuncios, citas, artículos, dibujos, ideas, preguntas, poemas, palabras interesantes y otras cosas intrigantes. Todas estas cosas las guardaremos para utilizarlas posteriormente en otro momento.
El lugar dónde guardemos todos esos estímulos creativos puede ser una lata, una caja, un archivador, un cajón… lo que queramos. Cuando queramos afrontar un problema en el que estemos estancados, podemos sacar de nuestro banco de ideas dos objetos diferentes al azar. Lo que buscamos es estimular nuestra imaginación provocando ideas adicionales gracias a la asociación. Nuestra mente tratará de forma casi instintiva de superar la contradicción haciendo conexiones entre los dos.
Probadlo, ya veréis como funciona!